9/10/14

Inconsistente



lloré las cartas
los verbos temblando
los pájaros incompletos
las ventajas de la pena

lloré sobre los zapatos el humo de siempre
   que se prendió de mi boca como espejo del olvido

14/9/14

Sí



es en tus ojos

que lo fugaz apuesta todo

ausencia / sí

y un poco de miedo / de miedo fiero

que humea entre las cortinas

   con esta locura de hoy

   por lo que no está

   por lo que no termina de nacer

     sí

noches oscuras

mil noches en el telón

escuchando los ruidos

porque eso siempre se escucha

como los latidos de la ausencia

   incontables

   inexorables

   irreversibles

en tu cuerpo yendoviniendo

en esta madrugada de fuego lento

de grieta por donde se escurre tu río

y todos los ríos

                     

la cuestión es el riesgo

los verbos / los verbos fuertes

los mil ojos vencidos

los pies en el barro

  esos verbos que no

  que te hablan despacio para que tus brazos se duerman 



no



mejor



que la derrota se enrosque



porque ya es hora

2/9/14

Formas cotidianas de escribir



Todos los ruidos saliendo, todas las calles mal cerradas, una voz larga debatiendo en el viento cómo despegar la nostalgia de la pena. Si la nueva noche no contempla evitar la fuga de las contracciones, qué seguirá después.
Habrá olvido, seguramente, si das media vuelta y enfilás hacia adentro; el encierro es así, ruina de las ideas y de la sed.  Así, detrás del vidrio las cosas se van a poner difíciles; guardarse, esperar que todo pase y que evadirse sea la comida del día, el plato fuerte de irrealidad.

Y porque no tiene que pasar, pasa.

Escribir es un poco eso, el sexo implícito entre la acción y el sujeto; un cachetazo acostumbrado a realzar la pena en la cara en la boca en mis dientes.  

16/8/14

De los ruidos


como si se agolparan los ruidos
las balas atraviesan el charco
     buscando / afiladas
a tu corazón en los andenes 

las balas son de un lapso de tiempo en el círculo de perros de amor

y lo que siga después
   por el motor de pájaros que no ríen
   por el miedo por tu nariz fría por los costados de rejas largas
estará temblando en tu voz
mientras esperes algo que te guíe delante de las balas